domingo, 30 de enero de 2022

Elon Musk ofrece 5.000 dólares a un adolescente para que deje de mostrar en Twitter los movimientos de su jet

Elon Musk ofrece 5.000 dólares a un adolescente para que deje de mostrar en Twitter los movimientos de su jet

Cinco mil dólares por eliminar un bot en Twitter. Para la inmensa mayoría de los mortales que nos movemos por la red del pájaro azul es una oferta con una suma más que respetable, pero para Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, supone solo una ínfima parte de su multimillonaria cartera. Por eso, hace un par de meses, no le tembló el pulso al planteársela a un adolescente de 19 años de Florida. ¿Por qué lo hizo? Por una razón muy simple: el joven, Jack Sweeney, gestiona desde 2020 un perfil (@elonJet) que se dedica a informar de los movimientos del jet de Musk.

Sweeney, un estudiante de la Universidad de Florida Central (UCF), donde cursa Tecnología de la Información, ha creado una decena y media de cuentas en las que, con ayudas de bots, rastrea el movimiento de los aviones privados de grandes magnates del sector, como Bill Gates, Jeff Bezos o el propio Musk. A día de hoy la que sigue los pasos del jet del fundador de SpaceX suma ya 165.400 seguidores. Y subiendo. Como detalla en la propia cuenta, el seguimiento lo logra con datos ADS-B (Automatic Dependent Surveillance-Broadcast) de carácter público. Gracias a esa información, puede definir la ruta incluso de las naves que figuran en la lista Limiting Aircraft Data Displayed.

No quiero que me dispare un loco

Incómodo probablemente con la popularidad que está adquiriendo la cuenta, el 30 de noviembre Musk escribió a Sweeney para pedirle que dejase de rastrear su jet. La conversación se mantuvo vía Twitter, por mensajes privados, pero Daily Mail ha reproducido los pantallazos, en los que se aprecia la cuenta verificada del magnate. “¿Puedes quitar esto? Es un riesgo para la seguridad”, arranca Musk. La respuesta de Sweeney llegó varias horas después y le lanza un órdago. Con un tono a medio camino entre la ironía y la negociación, le contestó: cedería, sí; pero quería algo a cambio.

“Sí puedo, pero le costará un Modelo 3. Sólo en broma, a menos que... Entiendo sus preocupaciones, que son totalmente razonables”, arranca Sweeney, quien se reconoce un admirador del multimillonario y explica que arrancó el proyecto cuando estaba en la escuela secundaria con el propósito de seguir los pasos del negocio de Musk: “Nunca tuve la intención de que creara un problema de seguridad”. El joven asegura que poner la cuenta en marcha le exigió un esfuerzo que ahora rentabiliza con “algunos ingresos” que le ayudan con los gastos de la universidad. “Así que sería bueno poder obtener algo de ella; pero sí, haré algo para respetar su petición”, zanja.

Cuando Musk le pregunta cuánto dinero gana con su cuenta de Twitter, Sweeney reconoce que apenas 20 dólares mensuales y le explica cómo consigue seguir los pasos del jet. “No sé si eres consciente o no, pero todos los aviones tienen transpondedores ADS-B que transmiten telemetría. Por supuesto, cada avión puede ser identificado”. “¿Siempre el mismo código? El control del tráfico aéreo es primitivo”, replica Musk, que advierte: “No me gusta la idea de que me dispare un loco”.

Tras comentar cómo Sweeney consigue los datos y las posibilidades de que pueda rastrearse su jet, Musk lanza la pregunta clave: ¿Qué tal cinco mil dólares por esta cuenta y, en general, ayudar a que sea un poco más difícil para los locos rastrearme?” “Suena factible, la cuenta y toda mi ayuda”, contesta el joven, que propone sin embargo sumar un cero más a la oferta: “¿Hay alguna posibilidad de subir a 50.000 dólares? Sería un gran apoyo en la universidad y probablemente me permitiría conseguir un coche, tal vez incluso un Modelo 3. Me encantaría ayudarte”.

Al no no recibir una respuesta al instante, Sweeney insistió: “Sr. Musk, todavía estoy aquí si quiere la cuenta y ayuda. También se me han ocurrido algunas soluciones más”. El feedback del fundador de Tesla llegaba horas después: “Estoy pensando en ello”. Y hasta hoy. Al menos según Sweeney, que asegura no haber recibido ningún ingreso del magnate. El joven, eso sí, ha cambiado ligeramente su oferta y ahora plantea a Musk cambiar el pago por, directamente, una pasantía.

Lo cierto, es que, al menos mientras escribimos este artículo, @ElonJet sigue informando de los movimientos del avión de Musk. Eso sí, sin poder concretar quién va a abordo. Quizás para calmar los ánimos, el 3 de enero tuiteaba: “Tenemos que recordar que debemos mantener nuestros límites, si no lo hacemos puede que tenga que ser retirado por la fuerza. ElonJet se inició para seguir los movimientos de los negocios, no para que la gente emboscara a Elon en los aeropuertos”.

Imagen de portada | Daniel Oberhaus (Flickr)

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La noticia Elon Musk ofrece 5.000 dólares a un adolescente para que deje de mostrar en Twitter los movimientos de su jet fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



Gracias a Carlos Prego

Microsoft Surface Go 3, análisis: la Surface más barata saca lo mejor y lo peor de Windows 11

Microsoft Surface Go 3, análisis: la Surface más barata saca lo mejor y lo peor de Windows 11

La Surface Go 3 es una tableta convertible muy apropiada para acompañar la llegada de Windows 11. Esta tercera generación continúa la línea de diseño liviano y portabilidad máxima, pero lo hace junto a un importante salto en rendimiento respecto a las anteriores Surface Go, con unos nuevos procesadores Intel que prometen una significativa mejoría.

Hemos estado probando la nueva tablet con Windows durante los últimos meses y aquí os traemos nuestro análisis de la Microsoft Surface Go 3. Un formato que ha ido mejorando con el paso del tiempo y poco a poco los procesadores están alcanzando ese punto de equilibrio necesario para tener una buena experiencia a la hora de utilizarlo, aunque creemos que continúa faltándole ese punto de chispa para brillar. Os contamos qué nos ofrece la Surface Go 3, a qué precio y cuál ha sido nuestra experiencia.

Especificaciones técnicas del Microsoft Surface Go 3

Microsoft Surface Go 3

Dimensiones y peso

245 × 175 × 8,3 mm
544 g

Pantalla

10,5 pulgadas PixelSense
1.920 x 1.280 píxeles con ratio 3:2 (220ppp)
Gorilla Glass 3

Procesador

Intel Pentium Gold 6500Y
GPU Intel UHD Graphics 615

RAM

8 GB LPDDR3

Almacenamiento

128 GB SSD

Batería

28 Whr (hasta 11 horas teóricas)

Cámaras

Trasera: 8 MP, autofocus, vídeo 1080p
Frontal: 5 MP, vídeo 1080p, reconocimiento facial Windows Hello

Conectividad

Wi-Fi 6 (802.11 a/b/g/n/ac/ax), Bluetooh 5.0

Sonido

Dos micrófonos campo lejano
Altavoces estéreo 2W, Dolby Audio

Sensores y puertos

Sensor de luz ambiental, acelerómetro, giroscopio, magnetómetro, USB C, conector 3,5 mm, puerto Surface Connect, lector tarjetas MicroSDXC

Sistema operativo

Windows 11 Home en modo S

Precio

439 euros (4/64GB)
599 euros (8/128GB)
679 euros (Intel Core i3)

Microsoft Surface Go 3 - Portátil 2 en 1 de 10.5 pulgadas Full HD, Wifi, Intel Pentium Gold 6500Y, 8 GB RAM, 128 GB SSD, Windows 11 Home, Platino

Microsoft Surface Go 3 - Portátil 2 en 1 de 10.5 pulgadas Full HD, Wifi, Intel Pentium Gold 6500Y, 8 GB RAM, 128 GB SSD, Windows 11 Home, Platino

La Surface Go 3 está disponible en tres configuraciones, en función de la memoria RAM, almacenamiento y procesador. En nuestra ocasión hemos utilizado para este análisis el modelo con 8 GB de RAM, 128 GB de capacidad y el procesador Intel Pentium Gold 6500Y.

La ficha técnica del equipo es similar a las anteriores Surface Go, con algunos cambios en la resolución de la pantalla y principalmente en el nuevo procesador, un paso adelante respecto al Pentium Gold 4425Y que teníamos en la segunda generación.

Vista Windows 11 Lateral

Estamos ante una tablet compacta, con marcos reducidos y un peso (544 g) muy adecuado para moverla sin dificultad. En comparación, la nueva Surface Pro 8 pesa 889 gramos. Pese a formar parte de la familia Surface, el modelo Go es considerablemente más liviano y en rendimiento este año promete recortar distancias con los portátiles tradicionales.

Como veremos en las pruebas, pese a que todavía se nota que estamos ante un dispositivo para tareas más casuales, ofrece suficientes garantías para trabajar con él durante horas.

Un diseño cuidado y extremadamente portable

Vista Teclado Superior

La Surface Go 3 es compacta, ligera y con excelentes acabados, equivalentes a los de sus hermanos de la gama alta.

La construcción de la Surface Go 3 es probablemente el aspecto diferencial más importante. Si vamos a elegir este modelo es precisamente porque es una alternativa ligera, muy portable y con un peso suficiente bajo (544 g) como para llevarla en la mochila sin que se haga pesada. Lo mejor de la Surface Go 3 es que además el ser compacta no la hace menos premium.

Microsoft repite diseño respecto a la generación anterior, que sí supuso un salto respecto al modelo original. Tenemos un cuerpo construido en aleación de magnesio que tan buenos resultados proporciona. Pese a ser un dispositivo más económico, Microsoft equipara la construcción de su Surface Go 3 con la gama alta.

Botones

Aunque le añadamos la funda teclado, su peso sigue siendo inferior al de los portátiles tradicionales de su tamaño. Respecto a la pantalla, la Surface Go 3 ofrece un aspecto moderno y dentro de lo esperado para un dispositivo actual, aunque con un ratio del 76,5%, los marcos son bastante generosos. No habría estado de más que se hubiera aprovechado para rediseñar la Surface Go, aunque suponemos que eso habría contribuido a un aumento del precio.

Surface Go 3 Plegada

A nivel de conexiones, la Surface Go 3 viene bien dotada. Tenemos un lector de tarjetas MicroSDXC, un puerto USB C, el jack de 3.5 mm y una cámara frontal de 5 megapíxeles con grabación de vídeo 1080p para videollamadas. Se echa en falta soporte para Thunderbolt y un puerto USB-A, pero pese a lo delgada que es incorpora múltiples conexiones.

En la parte trasera tenemos una cámara de 8 megapíxeles bastante sencilla, para fotos ocasionales y poco más. Sí es capaz de grabar vídeo 4K gracias al procesador, pero en general no estamos ante un dispositivo pensado para hacer fotos. Sí destaca para videollamadas, con un resultado tanto a nivel de imagen como de sonido muy convincente. Esta buena calidad de la cámara frontal también se aprecia en el desbloqueo facial. Algo a tener en cuenta ya que no tenemos lector de huellas.

Imanes

La 'Type Cover', que se vende por separado pero hemos podido probarla, se une al dispositivo mediante unos conectores magnéticos de 8 pines en la parte central inferior. Aquí Microsoft opta por un sistema propietario, pero funciona muy bien. Cuando se enlaza queda suficiente fuerte como para que la funda sea estable pero también permite quitarla rápidamente.

La funda 'Type Cover' con acabado Alcantara debe comprarse por separado, pero se antoja imprescindible para sacar todo el partido al dispositivo.

La funda-teclado aporta estabilidad, pero por sí misma la Surface Go 3 cuenta con un pie de apoyo incorporado, muy resistente y que permite ajustarlo en cualquier ángulo. Una vez abierto, este pie se mantiene firme y como soporte es excelente. Precisamente por este buen funcionamiento de elementos como el soporte, es por lo que creemos que esta Surface Go 3 tiene un gran diseño. Aspectos que a priori no pueden parecer tan relevantes, pero en el día a día suponen una diferencia en la experiencia mucho mayor de lo que puede llegar a impactar tener unos GHz extra.

Surface Go 3 Apoyo

El teclado como tal es bastante compacto, aunque ahí te acostumbras rápido. Tiene también teclas retroiluminadas, lo que es un añadido interesante. El recorrido de las teclas es algo corto y no es tan cómodo para teclear como otras soluciones, pero las sensaciones después de escribir decenas de artículos con él es que es suficiente sólido como para trabajar diariamente. Se agradece además que el teclado venga cubierto por ese acabado rugoso Alcantara que le aporta un tacto agradable y diferente.

Surface Go 3 Xataka

No está mal el trackpad, de tamaño generoso y fiable, pero está ligeramente por debajo. El clic solo está en la zona inferior y al apoyarse a veces el cursor se nos ha movido. En general es mucho mejor que un teclado táctil y que muchas de las fundas-teclado que hemos visto en tablets Android. Tiene un punto de mejora, más viendo la construcción general, pero si vamos a apostar por la Surface Go 3, la compra de esta funda-teclado se antoja imprescindible.

Una buena pantalla 'PixelSense' que se queda en los 60 Hz

Tablet Xataka

No tenemos el panel de 120 Hz del modelo Pro, pero la pantalla de la Surface Go 3 cumple bien en brillo, color y detalle.

El panel elegido es un IPS de 10,5 pulgadas 'PixelSense'. Estamos ante una pantalla con resolución Full HD en ratio 3:2, de 1.920 x 1.280 píxeles. Con una densidad de 220 ppp, tenemos calidad suficiente para ver películas y navegar con un buen nivel de detalle. Aquí se nota que no estamos ante la primera categoría de pantallas, pero es un apartado donde la Surface Go 3 cumple bien.

El color está bien representado y el contraste es correcto, pese a no estar ante un panel OLED. A nivel de brillo, la Surface Go 3 ofrece también un nivel alto y aunque no está pensada para ser utilizada directamente bajo la luz del sol, no tendremos muchos problemas en utilizarla en exteriores. Otro asunto es el brillo automático, ahí la respuesta es más lenta de lo deseable.

Pantalla Calibracion Surface Go 3

Al contrario que la Surface Pro 8 y su pantalla de 120 Hz, esta Surface Go 3 se queda en 60 Hz. Es lo habitual, pero es un punto por debajo de lo que tienen los mejores dispositivos. No se consigue ese nivel de fluidez y en juegos se echa de menos.

Experiencia de uso: Windows 11 no marca la diferencia

Tablet Forma Surface Go 3

La Surface Go 3 es uno de los primeros dispositivos en venir con Windows 11 preinstalado. Inicialmente, Microsoft nos incita a utilizarlo en el Modo S, donde únicamente tenemos acceso a las aplicaciones de la tienda de Microsoft. Afortunadamente, desde los ajustes podremos cambiar a la versión de Windows 11 estándar, donde podremos instalar todas las aplicaciones que queramos, como si de un ultrabook tradicional se tratase.

Modo S

Con Windows 11 llega un ligero rediseño y un nuevo modo multitarea, que podemos aprovechar sobre todo con las aplicaciones Android que sí están bien adaptadas y podemos descargar desde la Amazon App Store. Con todo, lo cierto es que creemos que esas 10,5 pulgadas se quedan algo pequeñas para aprovechar al máximo la nueva versión de Windows.

La Surface Go 3 es también compatible con el Surface Pen, que podremos comprar de manera separado por 109,99 euros. Tenemos un lápiz electrónico táctil con distinta sensibilidad y donde podremos dibujar sobre la pantalla. La experiencia es buena, pero más allá de Microsoft Whiteboard hay pocas aplicaciones donde podamos sacarle partido.

Lapiz Microsoft Surface

A nivel de conectividad, la Surface Go 3 viene bien dotada. Dispone de Bluetooth 5.0 y WiFi 6 (802.11ax). No hemos tenido ningún problema de conectividad, así que en este sentido la experiencia de uso es buena.

Windows 11 sigue siendo un sistema operativo con muchas más posibilidades que Android, Chrome OS o iPad OS.

Y es precisamente el mejor piropo que podemos darle a este Surface Go 3. Al contrario que otras Surface como la Pro X que estaba basada en un procesador ARM, la experiencia de la Surface Go 3 es más parecida a un humilde portátil que no a un convertible. Pese a que por tamaño está más cerca de estos últimos.

Multitasking

En cuanto al sonido, tenemos doble altavoz estéreo de 2W, con Dolby Audio. El resultado es correcto, con un buen nivel de medios y donde las voces son bastante claras. Eso sí, debido seguramente a la propia construcción del dispositivo, el nivel de graves es muy básico. No esperemos que la Surface Go 3 logre un sonido contundente, pero sí solvente y de buen nivel para videollamadas en cualquier parte.

Un tímido paso adelante en rendimiento que tiene su contrapartida en la autonomía

Halo Windows Store

Esta tercera generación de la Surface Go 3 llega con importantes mejoras en los procesadores elegidos. Sin embargo, hay una gran diferencia a nivel de rendimiento en función del modelo que elijamos. Nuestras pruebas se han realizado con el modelo más económico, que incorpora el Intel Pentium Gold 6500Y, junto a 8 GB LPDDR3.

Se trata de un procesador sencillo, fabricado en 14 nanómetros y con dos núcleos a 1,1 GHz. Muy alejado de la versión más avanzada con el i3 y ya no decir de los modelos Pro. Sí se ha mejorado con la Surface Go 2, pero ese 60% que hablábamos al principio es respecto a los otros modelos. Con la Surface más barata, también tenemos un procesador básico.

Cpu Z

A la hora de navegar, jugar a juegos de móvil, editar imágenes o ver vídeos, el chipset de Intel cumple bien. Pero no es extraño que en el momento de abrir varias aplicadas pesadas al mismo tiempo o abrir decenas de pestañas en Chrome, la Surface Go 3 se resienta.

El Pentium Gold 6500Y sigue siendo un procesador muy básico. Válido para tareas casuales de navegación y edición, pero insuficiente para tareas pesadas o jugar.

Para comprobar el rendimiento, hemos ejecutado múltiples benchmarks. Por ejemplo tenemos Geekbench 5, donde hemos obtenido 2.910 puntos en la prueba de GPU. La Intel UHD Graphics 615 ofrece un nivel similar a una GeForce GT 730.

Geekbench 5

En la prueba de GFXBench de Aztec Ruins OpenGL hemos conseguido 771,9 frames, lo que viene siendo superior a la Nvidia Shield Tablet pero inferior a los 951 frames que conseguía un Apple MacBook Pro de 2015.

Gpu

En la prueba 3DMark, la Surface Go arroja 261 en la parte gráfica y 1.191 puntos en CPU. Si nos vamos a PCMark 10, hemos obtenido 2.414 puntos.

¿Cómo se traduce esto a la hora de jugar? Para hacernos una idea, la potencia es pareja a lo que ofrecían las tablets Android de gama alta hace un par de años. Para juegos de estrategia como 'Company of Heroes 2' o 'Age of Empires 2' es más que suficiente, pero probamos con 'Fortnite' y hemos tenido lag. Si buscas un dispositivo para jugar, la versión con el Pentium Gold no es la más recomendable.

3d mark

Según las pruebas de CrystalDiskMark 8.0, la velocidad de lectura del SSD de 128 GB es de 1.715,69 MB/s y la de escritura es de 842.72 MB/s. No está mal, en comparación con los resultados de la CPU y GPU.

 Crystal Surface Go 3 Benchmark

Un punto donde destaca esta Surface Go 3 es en el silencio. No hay grandes calentamientos y no hace ruido, principalmente por la ausencia de ventiladores para refrigerar el dispositivo.

El TDP de esta Surface Go 3 se encuentra en 5W, lo que viene siendo una cantidad muy baja y habitual en los dispositivos que quieren ofrecer una alta autonomía. Se incorpora una batería de 28 Whr, que promete una autonomía teórica de hasta 11 horas. Sin embargo, en nuestro día a día hemos obtenido un resultado por debajo de lo prometido.

La autonomía de la Surface Go 3 es su punto más delicado. Suficiente para una jornada completa, pero por debajo de las 11 horas teóricas.

Navegando, escribiendo, escuchando música y viendo algún vídeo ocasional, la autonomía promedio se sitúa algo por debajo de las 10 horas. Y eso siendo generoso, ya que a la que la forzamos algo más se reduce a las 8-9 horas. Con la Surface Go 3 podemos estar fácilmente una jornada de trabajo con ella, pero no tiene ese extra de autonomía como para intentar completar dos días seguidos.

Microsoft Surface Go 3, la opinión y nota de Xataka

Surface Go 3 Xataka 2

La Surface Go 3 es un dispositivo que ahora mismo por su precio está en tierra de nadie, pero que a la que pueda comprarse con una buena oferta puede ofrecer algo que muy pocas marcas dan. Es una especie de tablet vitaminada, con acceso a todas las virtudes de un sistema completo como Windows 11. Es también muy ligera y compacta. En ese sentido, donde guardemos una tablet también podríamos llevar la Surface Go. Por el lado contrario, su precio es también superior y a nivel de rendimiento, queda un paso por detrás de lo deseable.

Pero quizás es la autonomía el punto donde Microsoft no da con la tecla. Se queda a media camino, quedando lejos de la autonomía que tenemos con dispositivos ARM como por ejemplo un iPad, rival directo.

La Surface Go 3 es difícil de ubicar. Su hardware es demasiado limitado para competir contra las tablets de gama alta o los portátiles, pero por su excelente construcción y el acceso a Windows 11 al completo estamos ante un dispositivo muy capaz.

Estamos ante un producto muy útil para estudiantes o trabajadores que quieran un sencillo portátil, pero las tablets Android o los Chromebook se le queden cortos a nivel de opciones de software. Porque es precisamente la presencia de Windows 11 la que diferencia a este producto. No por su interfaz ni por su fluidez, sino por todas las herramientas al alcance. La Surface Go 3 es capaz de ofrecernos lo mejor de este sistema operativo, pero al mismo tiempo nos muestra una cara algo recortada por su falta de potencia.

La gama Surface Go está perfectamente ejecutada. Con un diseño de primer nivel, una pantalla correcta y un nivel de autonomía suficiente para mantener la premisa de movilidad. Los usuarios tendrán que valorar si estas características valen la pena por su precio y si necesitan ese extra de potencia que la Surface más barata sigue sin alcanzar.

7.9

Diseño8,5
Pantalla8
Rendimiento6,5
Teclado/trackpad7,5
Software8,75
Autonomía8

A favor

  • Un equipo portable, ligero y con muy buenos acabados.
  • Windows 11 (sin el Modo S) es un sistema operativo que no renuncia a nada.
  • La funda-teclado es cómoda y encaja bien con la propuesta de Microsoft.

En contra

  • El rendimiento sigue siendo pobre en la versión con el hardware más básico.
  • La autonomía, en principio uno de sus puntos fuertes, no termina de ser tan alta.
  • No incluir los accesorios eleva su coste.

Microsoft Surface Go 3 - Portátil 2 en 1 de 10.5 pulgadas Full HD, Wifi, Intel Pentium Gold 6500Y, 8 GB RAM, 128 GB SSD, Windows 11 Home, Platino

Microsoft Surface Go 3 - Portátil 2 en 1 de 10.5 pulgadas Full HD, Wifi, Intel Pentium Gold 6500Y, 8 GB RAM, 128 GB SSD, Windows 11 Home, Platino

El producto ha sido cedido para la prueba por parte de Microsoft. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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La noticia Microsoft Surface Go 3, análisis: la Surface más barata saca lo mejor y lo peor de Windows 11 fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .



Gracias a Enrique Pérez

El problema de las contraseñas débiles es de los usuarios, la culpa, de las empresas

El problema de las contraseñas débiles es de los usuarios, la culpa, de las empresas

Como en cada final de año, Nordpass (el administrador de contraseñas de los creadores de NordVPN) publicó su lista con las contraseñas más comunes de 2021, con nada erótico resultado: el top 10 lo forman secuencias de dígitos correlativos, seis unos o palabras como "qwerty" o [redoble de tambores]... "password". En el caso de España, se suman palabras locales como "barcelona", "España", "alejandro", "cristina" o [redoble de tambores y golpe al platillo]... "tequiero".

Sirva esta chanza para introducir las múltiples ídems que generan año sí año también este tipo de listas. "Hay que ser tonto para usar una contraseña así" es el comentario promedio que suscitan estas publicaciones en los peores casos. En los mejores, se tornan en consejo: "Por favor, usad contraseñas seguras, no como las de esta lista". En ambos casos, pese a la buena intención final, apuntamos solo de forma parcial.

Hora de mirar a las empresas

Si transmitimos a amigos y familiares poco duchos en tecnología, de los que sabemos que usan contraseñas débiles y a veces hasta tienden a olvidarlas, que lo ideal es hacerlas tan complicadas como podamos usando un gestor que las recuerde por nosotros, estaremos poniendo de nuestra parte. Ahora bien, tampoco estaría de más empezar a pedir responsabilidades a las empresas que toleran estas contraseñas, que son las que tienen la sartén por el mango.

Twitter, por ejemplo, requiere al menos ocho caracteres, nada más que eso. Igual que Spotify, que simplemente añade como capa de seguridad el veto a escoger algunas demasiado simples, como "12345678". Netflix pide entre 6 y 60 caracteres y que no se incluyan tildes. LinkedIn se conforma con 6 caracteres.

Otras empresas elevan los requerimientos de seguridad. Steam pide ocho caracteres como mínimo que incluyan al menos una letra y un número. Apple igual, pero añadiendo tanto al menos una letra mayúscula como otra minúscula, ni usar el mismo carácter tres veces seguidas, igual que Adobe.

Estas empresas tienen que manejar una cuestión de equilibrio: poner un umbral mínimo de seguridad que conviva con evitar sensaciones hostiles hacia el usuario por exigirles demasiada complejidad. Con 16 caracteres alfanuméricos y con varios símbolos estaríamos más seguros que con "pepito96", pero en servicios de millones de usuarios, se correría el riesgo de complicar experiencias, sobre todo a quien no usa un gestor de contraseñas.

Quizás un punto intermedio sea subir los requisitos de seguridad para las nuevas contraseñas y mostrar en la pantalla en cuestión algunas recomendaciones o trucos para hacer más fácil su manejo. Ya sea usar un gestor o ya sean trucos más sociales, como reglas mnemotécnicas que faciliten la memorización pero no caigan en fragilidades.

Atendiendo a lo que tarda un cracker en descifrar una contraseña por fuerza bruta en función de la longitud y tipología de la misma, una buena contraseña incluye números, mayúsculas, minúsculas y símbolos y tiene al menos 12 o 13 caracteres. Esta cantidad de tiempo es la máxima en función de las combinaciones disponibles, así que con algo de suerte puede ser bastante menor.

Bn0ga En Cu Nto Tiempo Se Descifra Tu Contrase A Por Fuerza Bruta

La fuerza bruta no solo es efectiva, sino que hay hardware específico para ella desde hace muchos años, y mientras que la mayoría de contraseñas tienen su nivel de seguridad inalterado desde hace tiempo, la potencia de procesamiento de estos terminales ha ido creciendo. Mejor curarnos en salud, y sobre todo, mejor exigir a las empresas que nos piden un registro que también cuiden a quienes no son conscientes del peligro de usar un "tequiero" o un "123456" a la ligera.

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La noticia El problema de las contraseñas débiles es de los usuarios, la culpa, de las empresas fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .



Gracias a Javier Lacort

Techos espejo, asfalto blanco, lluvia artificial: la desesperada batalla de las ciudades contra el calor

Techos espejo, asfalto blanco, lluvia artificial: la desesperada batalla de las ciudades contra el calor

A principios de los años 90, durante la campaña presidencial de Bill Clinton, el consultor político James Carville hizo fortuna con aquella máxima de “Es la economía, estúpido”. Hoy, tres décadas después, al eslogan podría sumársele una coletilla a nivel local: son las finanzas… y es, también, el clima. Conscientes del impacto de las conocidas como “islas de calor urbano”, las acumulaciones de temperatura generadas en las grandes metrópolis por factores como la abundancia de materiales que absorben la radiación solar, la escasez de zonas verdes y masas de agua, la actividad industrial o la contaminación, desde hace años la autoridades locales buscan diferentes estrategias.

El objetivo: bajar el "termostato" de las ciudades.

Se calcula que la temperatura media anual del aire de una ciudad en la que residen un millón o más de habitantes puede ser entre 1 y 3 ºC superior a la de su periferia. Y eso en horario diurno. Por las noches la diferencia se dispara en algunos casos hasta alcanzar los diez grados.

No se trata solo de que sus vecinos vivan más cómodos, que también. En juego hay diferentes factores. Incluido incluso aquel sobre el que pontificaba Caville en la década de los 90. Como detalla la Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU, el alza de temperaturas en los núcleos urbanos se traduce en un aumento de los costes de energía, los niveles de contaminación —a más temperatura mayor gasto en los sistemas de refrigeración— o las enfermedades y mortalidad relacionadas con el calor. Un estudio publicado en 2014 en Reino Unido, por ejemplo, estimaba que los decesos asociados al calor se incrementarán en el país un 257% para mediados de siglo.

De vaporizadores a jardines verticales

¿Qué estrategias siguen las ciudades para revertir el efecto de las “islas de calor urbano”?

Sobre la mesa tienen varias herramientas, algunas tan antiguas que pueden encontrarse en edificaciones de hace siglos, como la construcción de fuentes y piscinas para aprovechar el efecto refrescante del agua. Se estima que los ríos, lagos, estanques o humedales, por ejemplo, pueden ayudar a reducir la temperatura ambiente de una ciudad entre 1 y 2 grados centígrados, valor que aumenta a una horquilla todavía mayor, de cerca del 3 a 8 ºC, cuando se recurre a otros sistemas artificiales para potenciar su efecto, como los aspersores o la refrigeración por evaporación.

Otra de los grandes aliados de las urbes son los árboles y, en general, las zonas ajardinadas. Como recoge un estudio publicado en The Conversation, se calcula que un aumento del 10% en la cubierta de las copas de los árboles acarrea importantes caídas en las temperaturas ambiente. Por las tardes el descenso puede situarse en torno a al grado o grado y medio. Además de las plantaciones en parques y demás espacios públicos urbanos, la vegetación es un valioso aliado en los propios edificios gracias a balcones o jardines verticales desplegados a lo largo de los muros. En algunos casos, al menos, han contribuido a rebajar la temperatura de los interiores entre 2 y 3 ºC.

Uno de los factores que explican la diferencia de temperatura entre las grandes metrópolis y sus periferias es el uso de materiales oscuros y duros, por ejemplo el asfalto, que absorben la radiación solar y contribuyen a subir el mercurio. El empleo de alternativas de baja conductividad térmica, con una alta reflectancia solar, ayuda a mitigar el calor. El uso de materiales y revestimientos más adecuados ya es habitual, de hecho, en las fachadas y techos de las construcciones.

Un estudio reciente realizado en la India, en una región especialmente cálida, plantea que echando mano de cubiertas reflectantes la temperatura de los techos puede reducirse hasta en 30 ºC y los valores interiores llegan a suavizarse de 3 a 7 ºC. Además de pinturas blancas, en los edificios pueden usarse diferentes recubrimientos, como elastroméricos o membranas especiales.

La estrategia es válida también para los espacios públicos urbanos. Un estudio publicado en 2021 por investigadores del MIT muestra que el uso de asfaltos especiales llega a reducir la temperatura en más de dos grados. Para lograrlo se recurre a películas elaboradas con mezclas que reflejan mejor la luz del sol, colores claros u hormigones capaces de lograr una elevada reflectividad.

Gracias a la combinando parafinas y ceras, entre otros componentes, un consorcio español ha desarrollado un pavimento capaz de aumentar la reflectancia solar en un 173%. Resultado: una reducción de dos grados en la temperatura ambiente y de hasta 15 en el calor irradiado.

De la teoría a la práctica

Más allá de la teoría, ¿Cómo se aplican las medidas?

A lo largo de los últimos años diferentes ciudades dejan muestras de cómo paliar el efecto de las islas de calor urbano. Medellín, por ejemplo, puso en marcha en 2017 un proyecto para transformar los márgenes de 18 carreteras y 12 vías fluviales en rutas naturales en los que sus vecinos pudiesen encontrar sombra. Gracias aese despliegue de 30 “corredores verdes”, que suman en total alrededor de 20 kilómetros, y a la plantación de decenas de miles de árboles, el Ayuntamiento de la urbe colombiana ha logrado aplacar el calor. Según sus datos, la temperatura ha caído en 2 ºC.

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Para alcanzar su objetivo de neutralidad de carbono en 2050, Nueva York ha puesto una atención especial en los tejados. Su programa NYC CoolRoofs —impulsado, entre otros, por su Consistorio— ofrece facilidades para que sus habitantes instalen cubiertas reflectantes. “Los techos frescos pueden reducir las temperaturas internas del edificio hasta en un 30%. Cada 2.500 pies cuadrados de techo (232 m2) revestido puede reducir la huella de carbono de la ciudad en una tonelada de CO2 y ayudar a combatir el cambio climático”, detalla la web programa, que recuerda que la temperatura del núcleo urbano de Nueva York puede registrar hasta cinco grados más que su entorno.

Algo similar han hecho en la ciudad de Ahmedabad, al oeste de la India, donde el termómetro llega a subir hasta los 50 ºC en verano. Como parte de una iniciativa piloto, hace un par de año se pintaron más de 3.000 techos de la urbe con cal blanca y un revestimiento reflectante especial. El objetivo era el mismo, reducir la absorción de radiación solar y lograr reducciones de temperatura en los interiores de hasta 7 grados. En Los Ángeles directamente han optado por pintar algunas calles de la ciudad de blanco y en Phoenix han probado, a modo de experiencia piloto, con una mezcla a base de agua, jabón, asfaltop, polímeros y materiales reciclados que logra reflejar más luz solar.

En algunas ciudades, como Chongqing, en China, han experimentado con dispositivos que rocían algunas paradas de bus con agua a 5 o 7 ºC, una solución que en Europa se ve cada vez con más frecuencia en las terrazas de los bares en verano. La iniciativa se queda corta en cualquier caso si se compara con los sistemas de lluvia artificial planteados en Dubái para paliar las altas temperaturas. Experiencia de sobra tiene también Singapur, que lleva décadas embarcada en el proyecto de convertirse en una “ciudad jardín”, con cubiertas vegetales que se extienden por el suelo, pero también por los propios edificios, hasta llegar a las terrazas, las viviendas y oficinas.

Imágenes Ken Banks y Geoff Henson

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La noticia Techos espejo, asfalto blanco, lluvia artificial: la desesperada batalla de las ciudades contra el calor fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



Gracias a Carlos Prego